Misión · 9–12 años · 20–25 minutos
Calmarme cuando me enfado
La rabia sube como un termómetro. ¿Sabes cómo bajarla?
Qué se aprende
- Qué le pasa al cuerpo cuando te enfadas
- Notar las primeras señales de la rabia
- Qué ayuda de verdad a calmarse, y qué parece que ayuda pero no
- Reparar después, si algo salió mal
Seguridad: Enfadarse es normal. Si alguien te hace daño, o si te enfadas tanto y tan a menudo que lo pasas mal, cuéntaselo a un adulto de confianza.
Fuera de la pantalla
Actividades opcionales. Funcionan mejor si las hace toda la familia, adultos incluidos.
Mi plan de calma, a la vista
Escribe o dibuja tu plan: tus señales, lo que te ayuda a frenar y con quién hablarás después. Ponlo donde lo veas. Y pide a tu familia que haga el suyo.
- ¿Has usado tu plan alguna vez esta semana?
- ¿Qué parte te ha funcionado mejor?
Practicar la respiración en calma
Con un adulto, practicad respirar despacio cuando estéis tranquilos: coged aire por la nariz y soltadlo poco a poco por la boca, unas cuantas veces. Así, cuando llegue la rabia, ya sabréis hacerlo.
- ¿Cómo notaste el cuerpo después?
Una palabra clave en familia
Acordad una palabra o un gesto para decir «necesito un momento» sin dar explicaciones, y que todos respeten ese rato. Después, se habla.
- ¿Qué palabra o gesto elegisteis?
- ¿Alguien la ha usado ya?
Para acompañar en familia
Preguntas para hablar después
- ¿Cuáles son tus primeras señales cuando empiezas a enfadarte?
- ¿Qué te ayuda a ti a calmarte? ¿Y a los adultos de casa?
- ¿Recuerdas alguna vez en que arreglaste algo después de un enfado?
Qué observar
- Si nota sus señales tempranas y lo dice («me estoy enfadando»).
- Si usa alguna forma de frenar el cuerpo, aunque sea un poco tarde.
- Si, después de un enfado, busca reparar sin que se lo pidan.
Solo para adultos
- Esta pieza no es terapia: enseña qué pasa en el cuerpo con la rabia y formas de calmarse que tienen apoyo en los estudios.
- En pleno enfado no es momento de sermones: mantened la calma, poned límite a lo que hace daño y dejad la conversación para después. Lo que más enseña es vernos a los adultos calmarnos y reparar.
- Desahogarse golpeando cojines o un saco no baja la rabia, aunque se recomiende a menudo. Mejor respirar despacio, apartarse un momento o relajar los músculos.
- Si los enfados son muy frecuentes o intensos, si rompe cosas o se hace daño, o si lo pasa mal después, habladlo con su pediatra.
Esta pieza está en la app de Ya Puedo para iPhone y iPad, con todas las demás: un solo pago para toda la familia, sin anuncios.
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