Ensayo · 11–14 años · 10–15 minutos
Pedir ayuda en el monte sin saber dónde estás
En el monte no hay calle ni número. ¿Qué le dices al 112 cuando te pregunta dónde estás?
Qué se aprende
- Decir qué pasa, cuántos sois y cómo estáis
- Explicar dónde estás sin dirección: la ruta, lo último que reconociste, cuánto has andado y lo que ves
- Quedarte donde estás, no colgar hasta que te lo digan y guardar la batería
Seguridad: Es un ensayo: aquí nadie llama de verdad. Al 112 nunca se llama para probar. Y al monte se va con adultos: el caso de dos primos que se adelantan es justo lo que no hay que hacer.
Fuera de la pantalla
El ensayo sirve para saberlo de verdad. Actividades opcionales, con tu familia.
Las referencias de la ruta
En vuestra próxima excursión, cada vez que paséis un puente, una fuente o un cruce, decid en voz alta qué es y mirad la hora. Al llegar, probad: si tuvierais que llamar ahora, ¿qué diríais como «lo último que reconocimos»?
- ¿Qué referencias elegiste?
- ¿Te acordabas de cuánto rato había pasado desde cada una?
El 112, en casa
Con un teléfono apagado o de juguete, alguien de la familia hace de operadora del 112. Contesta a sus preguntas con la última ruta que hicisteis: qué pasa, cuántos sois, por dónde ibais, lo último que reconociste y qué ves.
- ¿Qué pregunta te costó más contestar?
- ¿Qué cambiarías la próxima vez?
Para acompañar en familia
Preguntas para hablar después
- En la última ruta que hicimos, ¿qué habríamos dicho al 112 como «lo último que reconocimos»?
- ¿Quién lleva el móvil en nuestras excursiones? ¿Y la batería de repuesto?
- ¿Por qué creéis que en el 112 piden que no cuelgues hasta que te lo digan?
Qué observar
- Si empieza por qué pasa y cuántos sois, y no por pedir indicaciones.
- Si da la ruta, el último sitio que reconoció, cuánto ha andado y lo que ve, sin inventar.
- Si tiene claro que se queda donde está, que no cuelga hasta que se lo dicen y que la batería es para el 112.
Solo para adultos
- Para ensayar en casa, un teléfono apagado o de juguete: nunca se marca el 112 de verdad para practicar.
- En las excursiones, ayuda mucho ir diciendo en voz alta las referencias (el puente, la fuente, el cruce) y mirar el reloj al pasar: es lo que os preguntarían si hiciera falta.
- En la conversación, dos primos se adelantan a su grupo. En la vida real, la regla es la de «Perderse en el monte»: nadie se adelanta y se espera en cada cruce.
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