Misión · 11–14 años · 20–30 minutos
Leer una etiqueta
«Con miel» y «con cereales integrales», en letras enormes. ¿Qué pone en la letra pequeña de atrás?
Qué se aprende
- Qué dice la parte de delante de un envase y qué dice la etiqueta
- Por qué los ingredientes van de más a menos cantidad
- Comparar con la tabla por 100 g, y no por ración
- Encontrar el azúcar aunque tenga otro nombre
Seguridad: Aquí solo se leen etiquetas: no hay que probar ni comprar nada. Ningún alimento es bueno o malo: se trata de comparar y elegir con información.
Fuera de la pantalla
Estas actividades son opcionales y no hace falta hacer fotos. No son para poner nota a ningún alimento: son para leer y comparar.
Detectives de la despensa
Con un adulto, elegid dos productos parecidos de casa: dos cereales, dos yogures o dos panes de molde. Comparad la tabla por 100 g (azúcares, fibra y sal) y mirad qué ingrediente va primero en cada uno.
- ¿Qué dos productos comparaste?
- ¿Cuál llevaba menos azúcares en 100 g? ¿Te lo esperabas?
Caza de nombres del azúcar
Mira la lista de ingredientes de tres envases de casa. ¿Cuántos ingredientes son azúcares, aunque se llamen de otra forma (jarabe de glucosa, dextrosa, fructosa, miel…)?
- ¿En qué producto encontraste más nombres de azúcar?
- ¿Alguno te sorprendió?
Comparar en el súper
En la próxima compra con un adulto, comparad dos productos parecidos: la tabla por 100 g y el precio por kilo. Decidid juntos cuál os conviene más.
- ¿Qué comparasteis?
- ¿Qué pesó más en la decisión: la etiqueta o el precio?
Para acompañar en familia
Preguntas para hablar después
- ¿Qué producto de casa creíais que llevaba poco azúcar y lleva más de lo que pensabais?
- ¿Por qué creéis que las cajas ponen la ración y no solo los datos por 100 g?
- ¿Qué miráis primero cuando compráis algo nuevo?
Qué observar
- Si le da la vuelta al envase antes de fiarse de lo que pone delante.
- Si compara por 100 g y no por ración.
- Si habla de «mejor opción para cada día» sin llamar «malo» a ningún alimento.
Solo para adultos
- La misión enseña a comparar, no a contar ni a prohibir: no habla de calorías ni de peso. Si salen esos temas, podéis llevar la conversación a la variedad y a disfrutar comiendo.
- Las cajas y sus cifras son inventadas, pero parecidas a las de cereales reales.
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