Proyecto real · 9–12 años · De 3 a 4 semanas, unos minutos cada pocos días
Mi primera planta
La planta se ha puesto mustia. ¿Le falta agua… o le sobra?
Qué se aprende
- Lo que necesita una planta: luz, agua, aire en las raíces y tierra
- Regar con la prueba del dedo
- Averiguar qué le pasa a una planta mustia antes de actuar
- Un experimento con dos macetas
Seguridad: Manos lavadas después de tocar la tierra. Ni hojas ni tierra a la boca. El abono, si hace falta, lo decide y lo pone un adulto.
El proyecto, paso a paso
Vas a cuidar una planta de verdad durante unas semanas y llevar un diario. Ve marcando cada paso cuando lo hagas: se guarda solo.
Con un adulto: recomendado. Lávate las manos después de tocar la tierra. Ni hojas ni tierra a la boca. Si alguien se come una planta, avisa a un adulto: puede llamar al Servicio de Información Toxicológica, 91 562 04 20.
- Consigue una planta fácil No hace falta comprarla: pide un hijo de una cinta a alguien que tenga una (echan muchos). También vale una legumbre de «Semillas que crecen», o un trozo de poto que un adulto corte y ponga en un vaso de agua hasta que eche raíces (el poto irrita la boca y la piel: no se muerde y, después de tocarlo, manos lavadas).
- Elige maceta y sitio Una maceta con agujeros y un plato debajo. Un vaso de yogur sirve: los agujeros, que los haga un adulto. Tierra para macetas. Un sitio cerca de una ventana luminosa, sin el sol más fuerte del verano.
- Empieza tu diario Apunta la fecha, cuántas hojas tiene y cómo está la tierra. Cada pocos días, apunta si has regado y qué cambia: hojas nuevas, color, hacia dónde se inclina.
- Riega con la prueba del dedo Mete un dedo en la tierra. Si está seca a 2 o 3 centímetros, riega despacio hasta que salga un poco por abajo. Al rato, vacía el plato. Si está húmeda, espera.
- El experimento de las dos macetas Con dos plantas iguales (dos hijos de cinta o dos vasos de legumbres), pon una junto a la ventana y otra lejos, con el mismo riego. Compáralas cada semana durante dos o tres semanas. Al terminar, pon las dos en el sitio bueno.
- Si se pone mustia, investiga antes de regar Mira la tierra (¿seca o empapada?), huele, comprueba los agujeros y piensa en la luz. Apunta tu diagnóstico y lo que cambias. Si no mejora, pregunta a un adulto o en un vivero.
Para pensar al terminar
- ¿Qué cambió entre la planta de la ventana y la de lejos?
- ¿Alguna vez se puso mustia? ¿Qué pista te dijo por qué?
- ¿Qué harías distinto con tu próxima planta?
Para acompañar en familia
Preguntas para hablar después
- ¿Por qué regar más no siempre ayuda a una planta mustia?
- ¿Qué pista mirarías primero si la planta se pone fea?
- ¿Qué pasó en el experimento de las dos macetas? ¿Te lo esperabas?
Qué observar
- Si toca la tierra antes de regar, en vez de regar «por si acaso».
- Si apunta lo que ve en su diario, también cuando la planta va mal.
- Si busca la causa de un problema antes de cambiar nada.
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