Misión · 8–11 años · 20–25 minutos
Secretos buenos y malos
Una fiesta sorpresa y un regalo a cambio de callar. ¿Son el mismo tipo de secreto?
Qué se aprende
- Distinguir una sorpresa de un secreto que hay que contar
- Que tu cuerpo es tuyo y puedes decir «no»
- A quién contárselo, y qué hacer si no te escuchan
Seguridad: Se habla de secretos y de cuidar tu cuerpo con palabras sencillas, sin escenas que asusten. Si algo de lo que lees te recuerda a algo que te ha pasado, cuéntaselo a un adulto de confianza o llama al Teléfono ANAR: 900 20 20 10, gratis.
Fuera de la pantalla
Actividades opcionales. No hay que contar nada que no quieras: son para preparar tu red de confianza.
La mano de confianza
Dibuja tu mano en un papel. En cada dedo, escribe el nombre de un adulto de confianza: alguno de casa y alguno de fuera (del cole, de la familia, tu pediatra). Guárdala donde quieras.
- ¿Cuántos adultos de confianza has puesto?
- ¿Alguno vive fuera de tu casa?
Una sorpresa de verdad
Prepara con alguien de tu familia una pequeña sorpresa para otra persona de casa: un dibujo, una nota, un desayuno. Fíjate en cómo te sientes al guardarla y al descubrirla.
- ¿Cómo te sentiste mientras la guardabas?
- ¿Y cuando se descubrió?
Nuestra frase para hablar
Acordad en familia una frase para cuando necesites contar algo importante, por ejemplo: «Tengo algo que contarte, de lo de los secretos». Quien la oiga deja lo que está haciendo y escucha.
- ¿Qué frase elegisteis?
Para acompañar en familia
Preguntas para hablar después
- ¿Qué diferencia hay entre una sorpresa y un secreto que hay que contar? ¿Se te ocurre un ejemplo de cada uno?
- ¿Quiénes son tus adultos de confianza? ¿Hay alguno que no viva en casa?
- Si alguna vez tuvieras algo difícil que contarnos, ¿qué te lo pondría más fácil?
Qué observar
- Si distingue una sorpresa de un secreto que pesa, y si sabe que una promesa así no obliga.
- Si nombra adultos de confianza dentro y fuera de casa.
- Si dice «no» con tranquilidad cuando algo no le apetece con su cuerpo (un beso, cosquillas) y lo cuenta si no se respeta.
Solo para adultos
- Respetad sus «no» con el cuerpo (besos, abrazos, cosquillas), también en la familia: así aprende que su «no» vale.
- La pieza dice, sin más detalle, que las partes que tapa la ropa interior son privadas. Podéis completarlo con vuestras palabras: los nombres correctos de las partes del cuerpo y que, si un médico tiene que explorar, es para cuidar su salud y con vosotros cerca.
- Si un día os cuenta algo: con calma, escuchad sin interrogar, creedle y decidle que ha hecho bien en contarlo y que no es culpa suya (sin «¿por qué no lo dijiste antes?»). No le prometáis guardar el secreto: decidle que solo lo sabrán quienes pueden ayudar.
- Después, pedid ayuda: pediatra, servicios sociales, policía o el Teléfono ANAR de la Familia y los Centros Escolares, 600 50 51 52. Si hay peligro inmediato, el 112. Ante indicios de violencia contra un menor, la ley pide comunicarlo a las autoridades.
Esta pieza está en la app de Ya Puedo para iPhone y iPad, con todas las demás: un solo pago para toda la familia, sin anuncios.
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